
En la comida “es sin miedo al éxito”, eso lo saben muy bien en Karycar pan casero, una panadería de Guadalajara, Jalisco, donde existe un concha-verso. Entre la harina, el huevo y la mantequilla, la creatividad es un ingrediente fundamental para crear ese universo único de criaturas de masa.
Ya en 2018 las manteconchas sacudieron el mundo del pan dulce mexicano, fue un polémico invento de Panadería El Manantial, en Querétaro, la cual en ese entonces enfrentó en las discusiones a la tradición vs. la innovación, aunque para los más estómagos más glotones ambas conviven democráticamente, siempre en una mordida.
En principio, una concha es uno de los panes más populares en el país, tiene forma de media esfera y se decora con una pasta dulce, la cual primero fue blanca, luego se popularizó la color café (chocolate), sobre ésta se dibujan líneas que la asemejan a una concha marina, la cual le da nombre, sin embargo, según el Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana, en Sotavento, Veracruz, la conocen como bomba.
Quizá en el marco del Día de las Madres conociste las con-chanclas de Karycar pan casero, una concha con una chancla encima que se asocia a los regaños de algunas mamás mexicanas; sin embargo, esa es solo una probadita a todas las creaciones que salen de sus hornos, para la celebración del año pasado hicieron la concha-madre, un pan grande y otro pequeño, con rostros dibujados.




