
En lo dicho, por donde pasa el populismo no vuelve a crecer al pasto.
La nación más poderosa de la tierra hoy está bajo la amenaza terrorista, de su expresidente derrotado en las urnas.
“Hay que bajarle la temperatura al país, si no van a ocurrir cosas terribles. La gente no va a aguantar otro fraude”, fue la respuesta de Donald Trump al cateo de una de sus casas, a través de Fox News.
Para buen entendedor: en mis manos está desatar la violencia de los grupos supremacistas blancos. O frenan las acusaciones o sucederán cosas terribles.
Cuatro años de gobierno populista y de talante antidemocrático pusieron a Estados Unidos en una situación de vulnerabilidad, con grupos armados leales al autócrata que podrían actuar, una corriente política intolerante que lo sigue hasta el fin del mundo, pues con gusto se tragó sus mentiras, y quizás a mandos de las Fuerzas Armadas más leales a él que a la nación.




