
El Inmaculado Corazón de María es una devoción católica usada para referirse a la vida interior de la Bienaventurada Virgen María, sus gozos y tristezas, sus virtudes y su perfección y, sobre todo, su amor de mujer Inmaculada por Dios Padre, su amor maternal por Jesús y por los hombres.
En 1917, en las apariciones de Fátima, Portugal, la Virgen María se apareció a tres niños pastores y les habló de la difusión de la devoción al Inmaculado Corazón de María y del rezo del rosario para solucionar los graves problemas a los que se enfrentaba el mundo. También dijo que volvería para pedir la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón.7 En 1929 la Virgen volvió a aparecerse a Lucía dos Santos, uno de los tres videntes de Fátima, en Tuy, España, y le dijo que había llegado el momento de que el papa realizase la consagración en unión con todos los obispos del mundo.
Después de consagrar en plena Guerra Mundial todo el género humano al Inmaculado Corazón de María, para ponerlo bajo la protección de la Madre del Salvador, decretó el Papa Pío XII, en 1944, que toda la Iglesia celebrarse anualmente una fiesta en honor del Inmaculado Corazón de María, el 22 de agosto, día de la octava de la fiesta de la Asunción.




