
El éxito de Pringles se debe en gran parte a su envoltorio, inventado por Fred Baur.
El cilindro vertical de cartón que está recubierto en su interior por papel de aluminio.
La tapa de plástico de la parte superior y la cobertura permiten que una vez esté abierto, el producto no pierda su frescura.
Las patatas tienen una forma y tamaño uniformes, pueden apilarse y así se aprovecha todo el espacio disponible, evitando que se rompan.
Baur se sentía tan orgulloso de su invento que pidió ser incinerado y enterrado en un bote de Pringles.





