
La reciente ejecución de tres hombres en un centro de rehabilitación en Dolores Hidalgo, Guanajuato, se suma a una preocupante ola de violencia que ha azotado a la región. Este ataque, que ocurrió en un anexo donde se buscaba ofrecer apoyo a personas con problemas de adicción, refleja la creciente inseguridad que enfrenta el estado.
Guanajuato ha sido escenario de numerosos incidentes violentos, especialmente en centros de rehabilitación, donde grupos del crimen organizado parecen estar intentando establecer control sobre estos espacios. La ejecución de estos tres individuos, cuyos nombres aún no han sido revelados, pone de manifiesto no solo la brutalidad del crimen organizado, sino también la falta de seguridad y protección para aquellos que buscan recuperar sus vidas en estos centros.
Es alarmante que lugares destinados a la rehabilitación y la recuperación se hayan convertido en blancos de violencia, lo que genera un clima de miedo tanto entre los pacientes como entre sus familias. La situación exige una respuesta contundente por parte de las autoridades locales y federales para garantizar la seguridad de quienes buscan una segunda oportunidad.






