
Después de ser cesado de la delegación de la Secretaría del Bienestar en Tapachula, acusado de abuso de autoridad, hostigamiento laboral y actos de corrupción, José Luis Elorza Flores comenzó a buscar otra chamba.
Para su desfortuna, la tómbola y las decisiones de paridad de género en los partidos políticos le echaron aguas negras a sus aspiraciones de seguir conectado al presupuesto gubernamental.
Pero no todo estaba perdido, o al menos así lo cree. Leal a su desfachatez y a su ambición desmedida, se buscó su “Juanita”: nada más y nada menos que su esposa, Cindy Patricia Tort Sánchez, la misma que cobraba en la nómina del Congreso mientras Elorza Flores era diputado federal.
En 2019, el periódico Cuarto Poder documentó que, ante las denuncias de corrupción e irregularidades cometidas por el diputado federal por el XII Distrito Electoral, José Luis Elorza Flores, la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) de Morena determinó suspenderlo de sus derechos partidarios por un año y destituirlo de los cargos que ostentaba dentro de la estructura organizativa de este partido político, por incumplir los principios de erradicación de la corrupción y los privilegios.
Entre otros señalamientos que habrían sido comprobados se encuentra el de nepotismo y tráfico de influencias, pues su cónyuge, Cindy Patricia Tort Sánchez, cobraba un salario superior a los 70 mil pesos más gastos de viáticos en el Congreso de la Unión, al igual que su cuñada Carla Raquel Chong Borraz, esposa de Rubén Darío Elorza Flores, hermano del exlegislador federal.
Pero no ha sido el único escándalo de corrupción. En agosto de este año, José Luis Elorza Flores fue acusado por Servidores de la Nación y personal de la Región 09 de la Secretaría de Bienestar de presuntos abusos de autoridad, hostigamiento laboral, actos de corrupción y decisiones arbitrarias que, aseguraban, ponían en riesgo la integridad del personal.
Así que, a pesar de las muchas corruptelas comprobadas y el nepotismo, Elorza Flores, con su frustración, ahora le consiguió una candidatura en un partido político a su esposa, lo que no necesariamente significa que pueda ganar o al menos conseguir buenos números. El chiste, como él mismo dice, “es estar en la jugada para con eso negociar”, con toda la mala y ambiciosa intención de seguir viviendo de los impuestos que pagamos los mexicanos.
























































